Las uvas de la ira (1939)
por Félix López Jurado
Instrucciones para
destrozar el sueño estadounidense
Hay una tendencia (no
de ahora sino de muchos años atrás), casi una obsesión, de encontrar en EEUU la
Gran Novela Norteamericana (curioso contraste, otorgándole tanta importancia a
la ficción y a la vez eligiendo una caterva de inútiles para su gobierno) que
llegue a retratar las alegrías y miedos de su sociedad. Las uvas de la ira es
un fuerte candidato, si no el más, de portar esa etiqueta.
La novela tiene dos
frentes abiertos: por un lado, un narrador omnisciente, que se ocupa del
paisaje general y los ciudadanos comunes en medio de la Gran Depresión y los
efectos de las tormentas de polvo. Resume con maestría el sentir deprimido de
perder sus tierras a manos de terratenientes. Por el otro lado cuenta la épica
y bíblica historia de la familia Joad por encontrar un lugar mejor y un buen
trabajo (emigrar y ser felices, como siempre). Ya el título y mis comentarios
dejan entrever lo que pasará.
La novela es
durísima. Paisajes y escenas icónicas, se respira la miseria de los personajes.
Pero también es una novela luminosa, una novela que expresa lo mejor de la
condición humana, la unión, la familia, la solidaridad con los demás, el amor
en todas sus variantes, la creencia, siempre sonriendo, siempre apoyando, de
que algún lugar se encontrará para descansar.
Por supuesto que no
es una simple dicotomía, no juzga en exceso ni defiende ciegamente a un grupo
social, pues dentro de la multitud hay gente que no corresponde con lo
estipulado, en el buen o mal sentido. No es casualidad que el autor haya sido
enterrado en mierda después de su publicación. No existía el marketing como lo
conocemos en su momento, pero puedo imaginar que molestara a quienes prometían
muchas cosas, sin cumplir ninguna de ellas.
Steinbeck crea una
obra cumbre en su trayectoria, la mejor en mi opinión y por la cual, en
cualquier contexto, supondría un Nobel instantáneo, y continua un camino
iniciado con De ratones y hombres y
que cierra con Al este del edén.

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